Cuando viajo por Senegal escucho a menudo hablar de los grandes baobabs sagrados que veneran en los pueblos, y las trascendentales historias de los griots que se enterraron en ellos. Creo que ya he ido a 7 pueblos en los que alguien se ha acercado a mí para contarme un cuento sobre la magia de este árbol milenario.

Generalmente no hago mucho caso de las personas que se acercan espontáneamente a hablar conmigo. Por mi experiencia son esas personas las que tienen interés en venderte algo: un souvenir, una langosta, una noche de amor o la moto; y por eso me he quedado sin ver muchos baobabs sagrados.

Sin embargo, en el camino entre Joal y Ndangane cuando viajabamos hacia Mar Lodj, tuvimos la suerte de coger el taxi colectivo con el chófer más majo de todos, que nos llevó a ver el Gran Baobab, el baobab que dicen que es el más grande de todo Senegal. Con todas las historias que me habían contado, no sé por qué pero me imaginaba un lugar místico, donde las personas hacían rituales o que simplemente estaba ahí en la naturaleza, alejado del ruido de los poblados.

Esto fue lo que nos encontramos:

Gran baobab, Senegal © Javier Acebal | ANCORPIU

En efecto, el baobab era grande, era enorme y gigantesco, pero estaba completamente rodeado de vendedores de souvenirs senegaleses que habían convertido mi sueño sagrado en un centro turístico.

Alors, ma fille. ¿Tu connais le baobab sacré?

Escribe tu comentario:

mm
Escrito por Juana Alonso Alviz
Asturiana, saltarina y devoradora de mangos. Viviendo en Senegal desde 2011, he desarrollado una peligrosa adicción a las telas WAX y una terrible añoranza por la tortilla de mi madre. ¡Mamá, te quiero!