La llegada a Dakar resulta estresante para la mayoría de la gente que viene por primera vez a la capital. Incluso las que ya estamos acostumbradas no nos relajamos hasta que no hemos salido del aeropuerto y estamos en el taxi rumbo a casa. Muchas personas me escriben para preguntarme sobre el aeropuerto, y los que han venido a verme suelen contar historias de timos, intentos de estafa, pérdida de maletas o situaciones de confusión. Es por eso que llevo tiempo queriendo escribir sobre el tema y hoy por fin me animo a dar algunos consejos que ilustren mi visión del desembarco en el Léopold Sédar Senghor :D.

Antes de nada, quiero dejar claro que el nivel de timos ha bajado un montón desde hace unos años y que toda la gestión de pasaportes, maletas, etc., se ha vuelto más relajada y hace mucho tiempo que no tengo ninguna situación extraña. No obstante, me parece importante estar al tanto, porque siempre hay algún listo buscando dar el palo.

El avión aterriza

Una vez que el avión está parado la gente se levanta rápido a coger sus maletas y demás. Suelen ir bastante cargados y los compartimentos van a tope así que yo siempre llevo mi mochila entre mis piernas para evitar dos situaciones: que metan mi bolsa de mano en algún hueco lejos de mi asiento y tenga que esperar a que salga todo el mundo para cogerla; o que para que entren más cosas me aplasten la bolsa.

En este punto no suelo darme mucha prisa, cuando bajas del avión normalmente hay que subir al bus lanzadera que te lleva hasta la puerta de entrada al control de pasaportes, así que aunque bajes el primero tienes que esperar igual por los demás. Es verdad que si hay muchos pasajeros puede que pongan dos lanzaderas… en este caso es mejor si consigues entrar en la primera.

Bus lanzadera

@Javier AcebalCuando ya estáis todos ahí bien apretaditos se cierran las puertas y en un pis pás estás en la puerta de entrada. Aquí todos nos volvemos locos por llegar antes, porque las colas para el pasaporte son un poco aburridas y largas y ya estamos todas cansadas. Normalmente hay dos colas que sirven para todos, da igual la nacionalidad. Yo siempre escojo la más lenta, pero es porque estoy gafada. También verás que hay gente que sale por otro sitio donde están los militares… no les sigas, son los VIP 😀 (también para niños y personas con movilidad reducida)

Control de pasaportes

Cuando llegues a la ventanilla te pedirán el pasaporte (también el visado si lo necesitas, pero para España no es necesario). Te preguntarán la dirección de donde te vas a quedar o dónde vives en Dakar, y con decir el nombre del hotel o el barrio ya suele ser suficiente (antes te pedían rellenar una ficha con el teléfono de contacto, dirección completa, etc., pero las últimas veces no me lo han pedido). A continuación te digitalizarán la huella dactilar de los dos dedos índices y te sacarán una foto. Una vez hecho eso, te sellarán el pasaporte con la fecha de entrada en el país (recuerda que sólo puedes estar 3 meses si no tienes permiso de residente o de larga estancia). Si quieres estar más tiempo pincha aquí: Visa en Senegal. Recuerda que no tienes que pagar nada.

Si vienes con animales en cabina no te preocupes tampoco, no tienen por qué pedirte nada. El pasaporte, vacunas, etc, deben solicitarlo en el aeropuerto de salida, aunque a mí nunca me lo han pedido.

Recogida de maletas

Una vez sellado el pasaporte sales de ahí por un pasillín y llegas a la zona de maletas. ¡Caos! Aquí tienes que estar un poco espabilada: si traes mucho equipaje intenta conseguir un carro (suelen estar entre las cintas de las maletas, en el medio de la sala). Si te ven cara de perdida te ofrecerán llevarte el carro, si te apetece pagar a alguien para que lo haga pues negocias el precio con la persona antes de nada; si prefieres hacerlo tú recuerda que son gratis, no tienes que pagar nada y puedes usarlos tranquilamente y llevarlos hasta la zona de taxis sin que nadie te dé permiso o te ayude.

Ahora espera por las maletas: esto puede tardar un poquito pero suelen salir sin problemas. Cuando las tengas comprueba que no se haya roto nada y dirígete hacia la salida. Verás que hay una cinta negra con escáner y un par de policías sentados al lado, tienes que pasar las maletas por ahí antes de salir. Si ya han salido todas las maletas y la tuya no está, tendrás que dirigirte al servicio de atención al cliente, que está justo a la izquierda de las cintas. Esto sólo me ha pasado una vez, hace más de 4 años y volando con Air Maroc; en el resto de viajes no he tenido ningún problema.

Salir

Una vez hayas pasado las maletas, saldrás a la calle y tendrás que atravesar una especie de pasillo con verjas a los lados y un montón de gente vendiendo SIMs, cambiando dinero o esperando a sus familiares (no te recomiendo que te pares a comprar nada ahí). Da una sensación de pasarela de moda rara, pero no te asustes, ve hasta el final y llegarás al aparcamiento de taxis. No vayas por otro camino, a un amigo intentaron convencerle de que la salida era otra y acabó con la mochila abierta.

Si tienes contratado algún servicio de recogida de un hotel o algo así, lo más probable es que estén esperándote con un cartelín entre las rejas. Tendrás que ir hasta el final del pasillo igualmente para reunirte con el chófer. Hay hoteles como La Madrague que ofrecen la recogida gratis, pregunta en el tuyo si tienes reserva.

Coger un taxi

En el aparcamiento de taxis tendrás a un montón de hombres a tu alrededor ofreciéndote sus servicios. Lo más cómodo es coger el taxi ahí mismo habiendo negociado el precio de antemano y lo más barato es salir de ahí y coger el taxi fuera. Si estás solo te recomiendo que escojas la primera opción, te evitas esperar en la carretera y quizás algún lío.

El precio del taxi dependerá bastante de tus capacidades de negociación, que también disminuyen con el cansancio y las ganas de llegar a casa. Por poner un precio estimado, dentro de la ciudad, y con los taxis del aeropuerto,, puedes pagar entre 2.000 y 5.000 CFA; y en los barrios un poco más.

También hay un autobús que va desde el aeropuerto al centro, pero a las horas a las que llegamos desde España ya no trabajan.

Así que negocia un poco, móntate en el taxi y ¡a disfrutar de Dakar!

 

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Escrito por Juana Alonso Alviz
Asturiana, saltarina y devoradora de mangos. Viviendo en Senegal desde 2011, he desarrollado una peligrosa adicción a las telas WAX y una terrible añoranza por la tortilla de mi madre. ¡Mamá, te quiero!